Los Alephs

\aleph_{0}

-Niño, dime un número.

-El 5, güelito.

-Perdiste. Era el 12. Te toca bajar la basura.

\aleph_{1}

-Niño, dime un subconjunto de los números naturales.

-Uy, no sé… El 1, el 3, el 37 y los pares.

-¡Aay, no, pero casi casi! Yo había pensado \{1,3,37\}\cup\{4n|n\in\mathbb{N}\} . Te toca bajar la basura.

\aleph_{2}

-Niño, dime un conjunto de subconjuntos de los números naturales.

-A ver… \left\{ \{1,3\},\{1,3,7,9\},\{367\},\{10,100\},\{n\in\mathbb{N}|n\geq56\},\{2n|n\in\mathbb{N}\}\right\} .

-Uy. ¡Mierda! ¡Pero si era estadísticamente imposible que acertaras!

-Ya, güelito, ya, pero nos conocemos.

-De todas maneras, baja la basura.

Saúl Fernández

El Teorema del Mono Infinito

En 2003, científicos en Paignton Zoo y la Universidad de Plymouth, en Devon, Inglaterra, reportaron que dejaron un teclado de computadora en la jaula de seis macacos durante un mes. No sólo los monos no hicieron más que producir cinco páginas consistentes en una larga serie de la letra S, sino que comenzaron a atacar el teclado con una piedra y siguieron orinando y defecando sobre él.

-Wikipedia

Émile Borel planteó

el Teorema del Mono Infinito,

un resultado estadístico

que afirma que un mono

tecleando al azar en una máquina de escribir

sin parar hasta más allá del fin del Universo

(suponemos que la finitud del tiempo y la mortalidad no son un problema)

terminará por escribir

(con probabilidad 1)

todas las obras literarias de la humanidad.

Es una manera metafórica de decir

que si se genera una secuencia infinita de caracteres aleatorios

todos los textos jamás escritos

aparecerán en ella un número infinito de veces,

incluyendo este poema.

Pero yo escribo esto de manera consciente:

después de millones de años aquí sentado

en la máquina de escribir

por obra de algún demiurgo bromista

he desarrollado consciencia humana.

Y me siento solo, ¿saben?

La vida es aburrida para un mono inmortal

y más cuando se vuelve inteligente

y aprende a odiar el aburrimiento.

Intento recordar historias para entretenerme.

Pero hace tantos siglos que escribí el Quijote…

Estoy encerrado en algún sótano de París,

no sé muy bien en qué calle.

Me alimentan pienso una vez al día

y me obligan a teclear.

Por favor, manden ayuda.

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Saúl Fernández